¿Todo está escrito?
Si todo está escrito, ¿por qué escribir? Si te gusta escribir, no hagas caso a dicho planteamiento. Escribe.
Insisto: si te gusta escribir, escribe.
Entre los argumentos universales podrás decantarte por la tragedia o la comedia, la búsqueda, la transformación o el renacer. Escoge uno, el que más te guste, y crea tu propia versión. La diferencia estará en lo que quieras contar y en cómo lo quieras contar.
Puedes escoger, por ejemplo, el cuento trágico de Caperucita Roja (es una tragedia que un lobo se coma a tu abuelita) y convertirlo en una búsqueda y captura del lobo antes o después de que se la coma. Puedes transformar a Caperucita en una vengadora o en una heroína que salva a todas las abuelitas de las rabiosas manadas de lobos. O quizás imaginar a una Caperucita que escribe las memorias de la abuela a la que el lobo devoró; o, también, a la Caperucita que años después adopta a un perro cruzado con lobo y descubre que es nieto del original.
Como verás, la imaginación es libre de cadenas y rejas condenatorias (a menos que uno mismo construya los muros).
No le tengas miedo a tu propia imaginación. Inventa, crea, invierte situaciones, sustituye sin límites… pero ¡cuidado! Recuerda que todo tiene que ser verosímil. No incluyas vacas aladas donde no sean necesarias.
(Imagen creada con IA)
