Escribir se aprende leyendo
Si no lees, no escribes. Si no acostumbras a leer por placer, es como pretender ser músico sin haber escuchado una melodía: puedes tener talento, pero te faltará vocabulario.
Practicar la lectura recreativa nos permite diseccionar técnicas de escritura sin darnos cuenta, convirtiendo cada libro que leemos en una clase magistral sobre el uso de la tensión y la atmósfera de una novela o de un relato. Los libros que leemos son el manual de instrucciones más completo que existe. Nuestro cerebro absorbe de forma intuitiva cómo se estructura un conflicto, cómo se maneja el ritmo y los diálogos.
Insisto: la lectura como entretenimiento es la base fundamental para quienes tienen el gusanillo de la escritura. Con cada autor leído, ese gusanillo engorda y crece hasta convertirse en mariposa.
Escribir es el acto de devolver al papel todo lo que hemos aprendido a amar como lectores.
(Imagen hecha con IA).
