¿Escribir para uno mismo o para otros?
Es una decisión muy personal. Si quieres escribir tus memorias y disfrutas haciéndolo, nadie te obliga a publicarlas. Hay quienes han descubierto que la escritura es curativa. Soy una de ellas. Cuando era mucho más joven, si me sentía herida, traducía el dolor en palabras negras sobre fondo blanco. Una escritura íntima y reveladora, solo para mí.
Conocí a una persona cuyos hijos, tras su inesperado fallecimiento, descubrieron un centenar de cuadernos escritos por ella. El contenido era tan personal que decidieron respetar sus memorias.
Recomiendo no escribir pensando en quién vaya a leerlo (es intimidante), ni jactándonos internamente de que estamos escribiendo el siguiente bestseller. Son trampas. Escribe para ti, desnudando tus sentimientos sin miedo a hacerlo. Mi libro, Cuando las gallinas mean, nació con la muerte de mi padre. Necesitaba mantenerlo vivo porque enterrarlo en la distancia dolió profundamente. Escribir esa novela fue el adiós que logró reconciliarme con la vida y aceptar lo inevitable.
Tiempo después, por la insistencia de mi marido (mi lector cero absoluto), me convencí de enviar el manuscrito a un concurso literario y resulté ganadora. En ningún momento mientras lo escribía pensé en un público determinado ni en que resultara premiado.
Insisto: escribir es un acto íntimo y personal que debe fluir sin pensar en los dorados —y ansiados— laureles. Disfruta escribiendo, nada más; y, si son rosas, florecerán.
(Imagen creada con IA)
