Cuando las gallinas mean

¿Qué sucede cuando la única forma de libertad es el abismo?

Esta no es una historia de víctimas, es la crónica de una supervivencia. Es la vida de Santa, una mujer atrapada en la telaraña de tres hombres que, por amor, tradición o egoísmo, lograron silenciar su voz: el padre, la ley primera; el marido, la posesión; el hijo, la herencia del silencio.

Entre la locura y la fe, Santa camina por la cuerda floja de una sociedad asfixiada por prejuicios, donde amar demasiado es peligroso y no saber amar es la norma.

Cuando la vida se pasea al filo del precipicio, caer deja de ser un miedo para convertirse en una opción.

Obra ganadora del I Certamen Nacional de Narrativa de la Asociación de Escritores Noveles 2010

Escribir esta novela corta fue como volver a escuchar las historias que contaba mi padre acerca de su tierra natal, Sicilia, en una época en que la II Guerra Mundial marcó su vida y la de muchos emigrantes de esa isla, una isla que fue invadida por varias culturas a través de los siglos.

Sus personajes, aunque ficticios, están inspirados en algunos reales. Es una novela donde las pinceladas de humor y el realismo mágico cobijan la tragedia. Los tres años que empleé para escribirla y darle forma fueron terapéuticos.

Cuando me llamaron de la Asociación de Escritores Noveles para informar que el jurado, por unanimidad, había decidido conceder el premio al manuscrito Cuando las gallinas mean, confieso que pensé que era una broma. No niego que las mariposas revolotearon en mi interior.

Parte del premio consistió en la publicación de la novela. Imposible transcribir en palabras lo que sentí al ver el manuscrito materializado en un libro impreso. Hasta ese momento solo había abrazado centenares de libros de otros autores. La otra parte del premio fue una suscripción anual a la Asociación de Escritores Noveles. Con ellos, descubrir el mundo editorial fue intimidante y a la vez revelador. El aprendizaje fue enriquecedor y me alentó a continuar escribiendo.

«No soy hermosa, lo sé, basta mirarme al espejo que no miente, pero, ¿quién le dijo a mi papá que yo quería casarme? En mi casa no me falta comida y tengo cama donde dormir, ganchillo, hilo y cinco libros. ¿Para qué quiero más?»

«¡Qué sensación más increíble! ¡Nunca imaginé lo que siento cuando se mueve dentro de mí! La vida es sabia e inmensamente misteriosa…»

«Me pregunto si yo puedo darle una vuelta al destino para prolongar sus vidas en esta tierra para que Sebastiano no sufra tanto dolor junto; parece fuerte, pero en el fondo es muy débil. Procuraré levantar…»

«Nadie tiene potestad sobre la muerte, tan solo Dios. ¿Y el pájaro negro sin una pata? ¿Acaso tú, Madonnina, me lo pusiste allí? No lo creo, porque te vi llorar el día que me casé. Por eso digo que llorar no sirve de nada, porque las cosas no cambian. Me niego a pensar que también un pájaro negro provocó la muerte de mi padre, pero dicen que fue así. ¿Será que los pájaros negros son los mensajeros de la muerte? Sin embargo, yo vi uno y sigo viva, aunque supe, y no sé cómo, que algo malo ocurriría, y en mi noche de bodas pensé que mi desgracia tenía nombre: Sebastiano.«